Qué heredamos del padre y de la madre y qué depende del ambiente

Familia sonriente bajo árboles. Se nota la mezcla de rasgos que se hereda del padre y de la madre en cada generación.

Escrito por

Alex Vallejo

Publicado el

27 oct 2026

Índice

Cuando un niño se parece mucho a su madre, a su padre o a una mezcla inesperada de ambos, surge una duda muy común: qué se hereda del padre y de la madre y qué depende del entorno. La respuesta no es una lista fija de rasgos, sino una combinación de cromosomas, variantes genéticas y factores ambientales. Aquí explico cómo se reparte el ADN, qué características pueden transmitirse y por qué una predisposición genética nunca equivale a un destino inevitable.

La herencia combina dos genomas y muchas influencias

  • 23 cromosomas proceden del óvulo y otros 23 del espermatozoide.
  • La mitad del ADN nuclear procede de cada progenitor, aproximadamente.
  • El ADN mitocondrial se transmite casi siempre por vía materna.
  • La estatura, el color de ojos y la piel dependen de muchos genes y del ambiente.
  • Las enfermedades hereditarias pueden seguir patrones dominantes, recesivos, ligados al sexo o mitocondriales.
  • Heredar una variante no significa necesariamente desarrollar una enfermedad.

La respuesta corta es que recibimos una combinación de ambos

En la mayoría de las células humanas hay 46 cromosomas organizados en 23 pares. Un cromosoma de cada par procede de la madre biológica y el otro del padre biológico, por lo que el genoma nuclear combina información de ambos.

El óvulo aporta 22 autosomas y un cromosoma X. El espermatozoide aporta otros 22 autosomas y puede llevar un cromosoma X o un cromosoma Y. Al producirse la fecundación, se forma una nueva combinación genética que no es una copia exacta de ninguno de los progenitores.

Parte del material genético Aporte materno Aporte paterno
22 pares de autosomas Una copia de cada par Una copia de cada par
Cromosomas sexuales Siempre aporta un cromosoma X Aporta un cromosoma X o Y
ADN mitocondrial Se transmite prácticamente todo No suele transmitirse a la descendencia

Durante la formación de óvulos y espermatozoides ocurre la recombinación genética, un intercambio de fragmentos entre cromosomas. Por eso dos hermanos pueden compartir los mismos padres y, aun así, tener combinaciones distintas de rasgos, salvo en el caso de los gemelos idénticos.

Cuando explico este punto, suelo insistir en una idea sencilla: no heredamos “la nariz del padre” o “la inteligencia de la madre” como si cada característica tuviera un único origen. Heredamos variantes de muchos genes que después interactúan entre sí y con la vida que llevamos.

Ilustración sobre

Qué rasgos puede aportar cada progenitor

La herencia influye en rasgos visibles y en procesos internos del organismo. Puede afectar a la estatura, el color de ojos, la textura del cabello, el grupo sanguíneo y la pigmentación, pero también al metabolismo, a la respuesta frente a ciertos medicamentos y a la predisposición a algunas enfermedades.

La mayoría de estas características no dependen de un solo gen. La estatura, por ejemplo, está relacionada con muchas variantes genéticas, además de la nutrición, el sueño, las hormonas y la salud durante el desarrollo. Por eso un hijo puede ser más alto o más bajo que sus padres sin que exista ninguna contradicción genética.

Rasgo o condición Cómo suele heredarse Qué conviene interpretar
Grupo sanguíneo Combinación de variantes heredadas Algunas variantes pueden expresarse juntas, como ocurre en el grupo AB.
Estatura Rasgo poligénico y multifactorial Los genes influyen mucho, pero también intervienen la alimentación y la salud.
Color de ojos y piel Participan múltiples genes Las reglas simples de “dominante” y “recesivo” no explican todos los casos.
Fibrosis quística Puede depender de variantes en un gen concreto El riesgo depende de las variantes que porte cada progenitor.
Diabetes tipo 2 o hipertensión Interacción entre genes y ambiente Una predisposición no garantiza que la enfermedad aparezca.

Un rasgo poligénico es aquel en el que intervienen muchos genes. Esta es la explicación más realista para la mayoría de los rasgos humanos, aunque resulte menos intuitiva que pensar en un único gen responsable de cada característica.

También conviene separar lo hereditario de lo familiar. Una familia puede compartir hábitos alimentarios, exposición al sol, nivel de actividad física o costumbres de sueño. Que varias personas tengan el mismo problema no demuestra por sí solo que exista una causa genética.

Las excepciones que hacen distinto al padre y a la madre

La regla general es que el ADN nuclear se recibe de ambos progenitores, pero hay dos excepciones especialmente importantes: los cromosomas sexuales y el ADN mitocondrial.

El cromosoma X y el cromosoma Y

En el patrón cromosómico habitual, la madre transmite un cromosoma X a todos sus hijos. El padre transmite un cromosoma X o un cromosoma Y, lo que da lugar normalmente a una combinación XX o XY. Esto explica por qué algunos rasgos ligados al cromosoma Y solo pueden pasar de un padre a sus hijos varones.

Los genes ligados al cromosoma X también siguen reglas particulares. Un hijo varón recibe su único cromosoma X de la madre, mientras que una hija recibe un X de cada progenitor. Algunas enfermedades recesivas ligadas al X pueden afectar con más frecuencia a los varones porque tienen una sola copia de ese cromosoma.

El ADN mitocondrial procede casi siempre de la madre

Las mitocondrias son estructuras celulares que participan en la producción de energía y poseen un pequeño genoma propio. En la herencia humana habitual, todos los hijos reciben el ADN mitocondrial de la madre, pero los varones no lo transmiten a sus descendientes.

Esta vía es distinta de la herencia del ADN nuclear y puede ser relevante cuando se estudian enfermedades mitocondriales. Aun así, no significa que la madre aporte más ADN en conjunto: el ADN mitocondrial representa una fracción muy pequeña frente al genoma nuclear.

Cómo se decide qué variante acaba manifestándose

Recibir una variante genética no siempre produce un rasgo visible. Su efecto depende de si es dominante o recesiva, de la combinación con la otra copia del gen y de la forma en que ese gen funciona en las células.

Dominante no significa mejor ni más frecuente

Una variante dominante puede influir en un rasgo aunque solo esté presente en una de las dos copias del gen. Una variante recesiva suele manifestarse cuando se heredan dos copias alteradas, una de cada progenitor. El término dominante describe el modo de expresión, no indica que la variante sea más beneficiosa, más común o más fuerte.

También existe la herencia codominante, en la que dos variantes se expresan a la vez. El grupo sanguíneo AB es un ejemplo clásico, porque las variantes A y B contribuyen conjuntamente al resultado observable.

Lee también: ¿Gemelos - Depende del hombre o la mujer? La verdad genética

Muchos rasgos no siguen una regla sencilla

En los rasgos poligénicos, cada variante suele aportar una pequeña influencia. La suma de cientos o miles de efectos puede modificar la estatura, el tono de piel, la presión arterial o el riesgo de padecer una enfermedad.

Además, algunos genes pueden mostrar impronta genómica, un mecanismo por el que la actividad de una copia depende de si procede del padre o de la madre. Es una excepción biológica real, pero no permite afirmar que todos los rasgos importantes vengan preferentemente de uno de los dos progenitores.

Lo heredado no es un destino escrito

El fenotipo, es decir, lo que observamos en una persona, surge de la relación entre genes y ambiente. La alimentación, la actividad física, el tabaco, el estrés, las infecciones, la exposición solar y la atención sanitaria pueden cambiar cómo se manifiesta una predisposición genética.

Por eso prefiero hablar de probabilidad y susceptibilidad en lugar de destino. Una variante puede aumentar el riesgo de cáncer, diabetes o enfermedad cardiovascular sin causar necesariamente el problema, especialmente cuando existen medidas preventivas eficaces.

No todo cambio genético procede de los padres. Algunas variantes aparecen de novo durante la formación de los gametos o en las primeras divisiones del embrión. En esos casos, una persona puede presentar una condición genética aunque no exista ningún antecedente familiar conocido.

Esta distinción es importante para interpretar un test de ADN. Un resultado que señala un riesgo elevado no sustituye a una valoración clínica, y un resultado negativo tampoco elimina todos los riesgos posibles, porque las pruebas no analizan necesariamente todas las variantes relevantes.

Qué hacer cuando la historia familiar despierta dudas

Si en una familia se repite una enfermedad, aparece a una edad inusualmente temprana o afecta a varios parientes cercanos, conviene recopilar la información antes de sacar conclusiones. Anotar diagnósticos confirmados, edades de aparición y parentescos ayuda mucho más que describir de forma vaga que “hay muchos casos”.

  • Consulta médica: el primer paso puede ser hablar con atención primaria o con el especialista que conozca el problema.
  • Asesoramiento genético: permite estimar riesgos según el árbol familiar y decidir si tiene sentido realizar una prueba.
  • Prueba clínica: debe elegirse según la sospecha médica, no solo según un informe comercial de ascendencia.
  • Interpretación individual: el mismo resultado puede tener implicaciones diferentes según la edad, los antecedentes y el resto de variantes.

La idea esencial es sencilla: heredamos material genético de ambos progenitores, con excepciones concretas como el ADN mitocondrial y ciertas líneas cromosómicas. Ese material influye en nuestros rasgos y en nuestra salud, pero la biología humana no funciona como un guion cerrado: los genes, el desarrollo y el entorno trabajan juntos para formar a cada persona.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulta a un experto.

Preguntas frecuentes

Cada progenitor aporta 23 cromosomas: 22 autosomas y un cromosoma sexual. La madre transmite siempre un cromosoma X, mientras que el padre aporta un cromosoma X o Y. El ADN mitocondrial procede casi siempre de la madre y los varones no lo transmiten a sus descendientes.

Durante la formación de óvulos y espermatozoides ocurre la recombinación genética, que intercambia fragmentos entre cromosomas. Esto crea combinaciones distintas de variantes genéticas en cada hijo, salvo en los gemelos idénticos.

Por lo general, no. La estatura, el color de ojos, la pigmentación y muchas enfermedades dependen de múltiples genes y de factores ambientales como la nutrición, el sueño, la actividad física o la atención sanitaria. Heredar una variante puede aumentar una predisposición, pero no garantiza que aparezca una enfermedad.

Puede ser útil si una enfermedad se repite en la familia, aparece a una edad inusualmente temprana o afecta a varios parientes cercanos. Conviene reunir diagnósticos confirmados, edades de aparición y parentescos antes de consultar, para valorar el riesgo y decidir si tiene sentido realizar una prueba clínica.

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Etiquetas:

cromosomas adn mitocondrial herencia poligénica enfermedades hereditarias recombinación genética

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Alex Vallejo

Alex Vallejo

Nací y crecí en un entorno donde la ciencia y la curiosidad por la vida siempre fueron fundamentales. Mi nombre es Alex Vallejo y tengo 5 años de experiencia en el fascinante mundo de la genética, la medicina personalizada y la bioética. Desde mis primeros estudios, me sentí atraído por la complejidad de cómo los genes influyen en nuestra salud y bienestar. Me apasiona desentrañar los avances en medicina personalizada y explicar cómo estos pueden impactar positivamente en la vida de las personas. A través de mis escritos, busco ofrecer información útil, precisa y comprensible sobre temas que a menudo pueden parecer complicados. Me dedico a investigar y verificar fuentes para asegurarme de que lo que comparto sea siempre actual y relevante. Me gusta simplificar conceptos complejos y seguir las tendencias en el campo de la genética, ayudando a mis lectores a entender mejor los desafíos y oportunidades que presenta esta disciplina. Mi compromiso es contribuir a un diálogo informado y accesible sobre estos temas cruciales en nuestra sociedad.

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Comentarios

1
GE

Genoveva

Qué interesante, no sabía lo del ADN mitocondrial.