Tipos de cromosomas y cómo reconocerlos en un cariotipo

Los diferentes tipos de cromosomas humanos, numerados del 1 al 22, más los cromosomas sexuales X e Y.

Escrito por

César Prieto

Publicado el

7 oct 2026

Índice

Cuando se observa un cariotipo, la posición del centrómero permite entender por qué unos cromosomas tienen brazos parecidos y otros presentan una forma claramente desigual. En este artículo explico los principales tipos de cromosomas según su morfología, cómo se diferencian los autosomas de los sexuales y qué ocurre con ellos durante la mitosis y la meiosis.

La forma del cromosoma ayuda a identificarlo y entender su función

  • El centrómero divide el cromosoma en un brazo corto y otro largo.
  • Según su posición, pueden ser metacéntricos, submetacéntricos, acrocéntricos o telocéntricos.
  • En la especie humana predominan los cromosomas metacéntricos, submetacéntricos y acrocéntricos.
  • Las células humanas suelen tener 46 cromosomas, organizados en 23 pares.
  • La mitosis conserva el número cromosómico y la meiosis lo reduce a la mitad.

Qué define la forma de un cromosoma

Un cromosoma es una estructura formada por ADN asociado a proteínas llamadas histonas. Cuando la célula no se está dividiendo, ese material permanece más extendido y recibe el nombre de cromatina. Por eso los cromosomas no suelen verse como estructuras independientes en una célula en reposo.

Durante la división celular, el ADN se compacta y adquiere una forma que puede observarse al microscopio. En ese momento aparece con claridad el centrómero, una región estrecha que sirve como punto de unión para el cinetocoro y permite que las fibras del huso separen correctamente el material genético.

El centrómero divide cada cromosoma en dos brazos. El corto se denomina brazo p, por la palabra francesa petit, y el largo recibe el nombre de brazo q. En los extremos se encuentran los telómeros, regiones repetitivas que protegen el ADN frente a la degradación y las fusiones entre cromosomas.

La clasificación morfológica depende sobre todo de la posición del centrómero, no de la cantidad de genes que contiene el cromosoma. Esta diferencia es importante porque dos cromosomas con formas parecidas pueden transportar información genética muy distinta.

Los cuatro modelos morfológicos que conviene distinguir

La forma más clara de reconocer un cromosoma consiste en observar dónde se sitúa su centrómero. Yo recomiendo fijarse primero en la proporción entre los brazos y después en detalles como los satélites, porque intentar memorizar solo los nombres suele generar confusión.

Tipo Posición del centrómero Aspecto general Presencia en humanos
Metacéntrico Cerca del centro Brazos p y q de longitud similar Sí
Submetacéntrico Algo desplazado Un brazo es claramente más corto Sí, es muy frecuente
Acrocéntrico Muy próximo a un extremo Brazo p muy pequeño Sí
Telocéntrico En el extremo Prácticamente parece tener un solo brazo No forma parte del cariotipo humano normal

Cromosomas metacéntricos

En los cromosomas metacéntricos, el centrómero se encuentra aproximadamente en la zona central. El resultado es una forma parecida a una “X” equilibrada cuando el cromosoma está duplicado, ya que ambos brazos tienen longitudes semejantes.

En el cariotipo humano se suelen citar como ejemplos los cromosomas 1, 3, 16, 19 y 20. No significa que todos tengan una apariencia idéntica, sino que comparten una posición centromérica relativamente central.

Cromosomas submetacéntricos

En este grupo, el centrómero está desplazado hacia uno de los extremos. El brazo p es más corto que el brazo q, aunque ambos siguen siendo claramente visibles. Muchos cromosomas humanos pertenecen a esta categoría, entre ellos varios de los pares numerados del cariotipo.

Esta forma es la que más fácilmente se interpreta mal en imágenes poco nítidas. Una ligera inclinación del cromosoma o una condensación desigual puede hacer que parezca metacéntrico o acrocéntrico, por lo que la identificación profesional se apoya también en el patrón de bandas.

Cromosomas acrocéntricos

Los acrocéntricos tienen el centrómero muy cerca de un extremo y, por ello, un brazo p diminuto. En los cromosomas humanos 13, 14, 15, 21 y 22 pueden observarse satélites cromosómicos, pequeñas regiones separadas del resto por una constricción secundaria y relacionadas con genes del ARN ribosómico.

El cromosoma Y suele describirse como acrocéntrico, aunque no presenta los satélites típicos de los cromosomas acrocéntricos del grupo D y G. Este matiz parece pequeño, pero ayuda a evitar una clasificación demasiado simplificada.

Cromosomas telocéntricos

En los telocéntricos, el centrómero se sitúa prácticamente en el extremo. Por eso el cromosoma parece tener un único brazo. No aparecen en el cariotipo humano normal, aunque sí pueden encontrarse en algunas especies de mamíferos y en numerosas plantas.

No todos se clasifican por su forma

La morfología es solo una de las maneras de ordenar los cromosomas. En genética humana también se distingue entre autosomas y cromosomas sexuales, una clasificación basada en su función y en su participación en la determinación sexual, no en la posición del centrómero.

  • Autosomas: son los pares del 1 al 22 y contienen la mayor parte de la información genética necesaria para el desarrollo y el funcionamiento del organismo.
  • Cromosomas sexuales: forman el par 23. En la combinación cromosómica habitual pueden ser XX o XY.
  • Cromosomas homólogos: son los dos cromosomas de un mismo par, uno heredado de cada progenitor. Contienen los mismos genes en las mismas regiones, aunque pueden llevar variantes diferentes.
  • Cromátidas hermanas: son las dos copias idénticas que aparecen cuando un cromosoma se duplica antes de dividirse.

Esta última diferencia es fundamental. Dos cromosomas homólogos no son copias idénticas, mientras que las cromátidas hermanas proceden de la duplicación del mismo cromosoma. En mis explicaciones, esta es una de las confusiones que más cuesta corregir porque ambos conceptos están relacionados con la forma de “X” que se dibuja en los libros.

También existe una clasificación según la localización. Los cromosomas humanos del núcleo son lineales, mientras que las mitocondrias contienen un pequeño cromosoma circular con parte de la información necesaria para la actividad energética de la célula. Este cromosoma mitocondrial no se incluye como un par adicional dentro del cariotipo humano convencional.

Qué ocurre con ellos durante la mitosis y la meiosis

La forma de un cromosoma no es estática durante todo el ciclo celular. Antes de la división, el ADN se replica durante la fase S y cada cromosoma queda formado por dos cromátidas hermanas unidas por el centrómero.

La mitosis conserva el número cromosómico

En la mitosis, los cromosomas duplicados se alinean y después separan sus cromátidas hermanas. El resultado son dos células hijas genéticamente muy parecidas a la célula original, cada una con 46 cromosomas en el caso de una célula humana diploide.

Este proceso permite crecer, reparar tejidos y sustituir células envejecidas. Si el huso mitótico no distribuye bien los cromosomas, pueden aparecer células con copias de más o de menos, una alteración conocida como aneuploidía.

Lee también: Telofase de la Mitosis - Clave para Entender la División Celular

La meiosis reduce el número a la mitad

La meiosis produce las células reproductoras. Incluye dos divisiones consecutivas y termina formando células con 23 cromosomas, en lugar de los 46 presentes en la mayoría de las células del organismo.

En la primera división meiótica se separan los cromosomas homólogos. En la segunda se separan las cromátidas hermanas. Además, durante la meiosis puede producirse recombinación, un intercambio de segmentos entre cromosomas homólogos que contribuye a la diversidad genética.

La diferencia práctica es sencilla. La mitosis mantiene la dotación cromosómica para conservar los tejidos, mientras que la meiosis la reduce para que, tras la fecundación, la combinación del óvulo y el espermatozoide recupere los 46 cromosomas.

Cómo se reconocen en un cariotipo y qué puede salir mal

Un cariotipo es la representación ordenada de los cromosomas de una célula. Para elaborarlo, normalmente se estudian células detenidas en una fase en la que los cromosomas están muy condensados y se pueden comparar por tamaño, patrón de bandas y posición del centrómero.

Los cromosomas se organizan en 23 pares. Los pares del 1 al 22 corresponden a los autosomas y el último par a los cromosomas sexuales. Una notación como 46,XX o 46,XY resume el número total y la constitución sexual cromosómica observada en la muestra.

El análisis puede detectar alteraciones numéricas, como una trisomía, o cambios estructurales, como una deleción, una duplicación, una inversión o una translocación. Sin embargo, un cariotipo convencional no identifica todas las variantes pequeñas del ADN, por lo que en algunos casos se necesitan técnicas moleculares de mayor resolución.

También conviene recordar que un resultado cromosómico debe interpretarse junto con la historia clínica. La presencia de una variante no siempre predice por sí sola la gravedad, los síntomas o la evolución de una persona. La forma del cromosoma orienta, pero no cuenta toda la historia genética.

Qué conviene recordar al interpretar un cromosoma

La regla más útil es empezar por el centrómero. Si está en el centro, hablamos de un cromosoma metacéntrico; si está desplazado, de uno submetacéntrico; si queda muy cerca del extremo, de uno acrocéntrico; y si coincide prácticamente con el extremo, de uno telocéntrico.

En humanos, los telocéntricos no forman parte del complemento cromosómico normal y los acrocéntricos incluyen los pares 13, 14, 15, 21 y 22, además del cromosoma Y con sus particularidades. Para comprender qué sucede durante la división celular, hay que separar tres ideas que suelen mezclarse: cromosomas homólogos, cromátidas hermanas y centrómero.

Con esa base, el cariotipo deja de parecer una simple fotografía de figuras en forma de X. Se convierte en una herramienta para interpretar cómo se organiza, se duplica y se reparte el material genético, siempre teniendo presente que la morfología es una parte esencial del análisis, pero no la única.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulta a un experto.

Preguntas frecuentes

Se distinguen cromosomas metacéntricos, submetacéntricos, acrocéntricos y telocéntricos. En los metacéntricos, los brazos p y q tienen una longitud similar; en los submetacéntricos, el brazo p es más corto; en los acrocéntricos, el brazo p es muy pequeño; y en los telocéntricos, el centrómero se sitúa prácticamente en el extremo.

Los cromosomas 13, 14, 15, 21 y 22 son acrocéntricos y pueden presentar satélites cromosómicos relacionados con genes del ARN ribosómico. El cromosoma Y suele describirse como acrocéntrico, aunque no tiene los satélites típicos de los grupos D y G.

Los autosomas son los pares del 1 al 22, mientras que el par 23 corresponde a los cromosomas sexuales, habitualmente XX o XY. Los cromosomas homólogos forman un mismo par, uno heredado de cada progenitor, y contienen los mismos genes, aunque pueden llevar variantes diferentes.

La mitosis separa las cromátidas hermanas y produce dos células hijas genéticamente muy parecidas, cada una con 46 cromosomas en una célula humana diploide. La meiosis incluye dos divisiones, separa primero los cromosomas homólogos y después las cromátidas hermanas, y genera células reproductoras con 23 cromosomas.

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César Prieto

César Prieto

Soy César Prieto, y tengo 3 años de experiencia en el fascinante mundo de la genética, la medicina personalizada y la bioética. Mi interés por estos temas surgió al darme cuenta de cómo la ciencia puede transformar vidas a través de tratamientos adaptados a las necesidades individuales de cada persona. Me apasiona explicar conceptos complejos de manera sencilla, ayudando a los lectores a comprender los avances en estos campos y sus implicaciones éticas. A lo largo de mi trayectoria, he trabajado en la investigación y análisis de información relevante, siempre con un compromiso firme de ofrecer contenido útil, preciso y actualizado. Me dedico a seguir las tendencias actuales y a organizar el conocimiento de forma clara, lo que me permite abordar temas como la edición genética, la personalización de tratamientos médicos y los dilemas éticos que surgen en este ámbito. Mi objetivo es contribuir a un entendimiento más profundo de cómo la genética y la bioética afectan nuestra vida cotidiana.

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