Mitocondrias - cómo producen energía y cuándo fallan

La mitocondria, central energética celular, muestra su ADNmt, crestas y el proceso OXPHOS para generar ATP.

Escrito por

Ismael Gracia

Publicado el

27 sept 2026

Índice

Una célula puede parecer diminuta, pero dentro de ella funciona una red energética muy sofisticada. En este artículo explico qué son las mitocondrias, cómo producen ATP, qué relación tienen con el ADN y por qué su alteración puede afectar a músculos, cerebro, corazón y otros tejidos.

La idea esencial sobre las mitocondrias

  • Son orgánulos celulares presentes en la mayoría de las células eucariotas.
  • Producen ATP, la principal molécula energética que utiliza la célula.
  • Participan también en el metabolismo de grasas, la regulación del calcio y la muerte celular programada.
  • Contienen un pequeño genoma propio, el ADN mitocondrial, aunque la mayoría de sus proteínas dependen del ADN nuclear.
  • Las enfermedades mitocondriales pueden aparecer por variantes genéticas o por problemas adquiridos en su funcionamiento.

Diagrama de funciones mitocondriales: las mitocondrias son clave para la homeostasis, producción de energía (ATP), y comunicación celular.

Qué son las mitocondrias y dónde se encuentran

Las mitocondrias son estructuras rodeadas por membranas que se encuentran en el interior de las células eucariotas, como las de los animales, las plantas y los hongos. Su función más conocida es generar ATP, la forma de energía que la célula puede utilizar de manera inmediata, a partir de nutrientes y oxígeno.

La cantidad de mitocondrias no es igual en todos los tejidos. Una neurona, una célula muscular o una célula del corazón necesita mucha energía y, por tanto, suele depender especialmente de una actividad mitocondrial intensa. En cambio, algunas células tienen pocas mitocondrias o carecen de ellas en determinadas fases de su desarrollo.

Una estructura diseñada para producir energía

Cada mitocondria tiene una membrana externa y una membrana interna. Entre ambas queda el espacio intermembranoso, mientras que el interior de la membrana interna recibe el nombre de matriz mitocondrial.

Parte Función principal
Membrana externa Controla el intercambio de moléculas con el citoplasma.
Membrana interna Aloja la cadena respiratoria y la ATP sintasa.
Crestas Pliegues que amplían la superficie disponible para producir ATP.
Matriz Contiene enzimas del ciclo de Krebs, ADN mitocondrial y ribosomas propios.

Las crestas son importantes porque aumentan la superficie de la membrana interna. Cuando una célula necesita más energía, la organización de esa membrana puede adaptarse. Por eso no conviene imaginar la mitocondria como una simple “batería”, sino como un orgánulo dinámico que cambia de forma, se divide y se fusiona.

Cómo convierten los nutrientes en ATP

La producción de energía comienza antes de que los nutrientes lleguen a la mitocondria. La glucosa se divide parcialmente en el citoplasma mediante la glucólisis y produce piruvato. Después, este compuesto entra en la matriz mitocondrial, donde continúa su degradación.

En el ciclo de Krebs, también llamado ciclo del ácido cítrico, se extraen electrones de los derivados de la glucosa, los ácidos grasos y algunos aminoácidos. Esos electrones pasan a la cadena respiratoria, situada en la membrana interna.

El gradiente de protones es la pieza decisiva

La cadena respiratoria utiliza la energía de los electrones para bombear protones hacia el espacio intermembranoso. Así se crea una diferencia de concentración, conocida como gradiente electroquímico.

Los protones regresan a la matriz a través de la ATP sintasa, una proteína que funciona de forma parecida a una turbina molecular. Ese flujo permite transformar ADP en ATP. El oxígeno actúa como receptor final de electrones y se combina con protones para formar agua. Sin oxígeno suficiente, la fosforilación oxidativa pierde eficacia y la célula debe recurrir más a vías menos eficientes.

Este proceso explica por qué los tejidos con gran demanda energética son especialmente sensibles a los problemas mitocondriales. Una alteración pequeña en la cadena respiratoria puede traducirse en fatiga, debilidad muscular o dificultades neurológicas, aunque los síntomas dependen de la mutación y del tejido afectado.

Las mitocondrias hacen mucho más que producir energía

Reducirlas a “las centrales energéticas de la célula” ayuda a empezar, pero se queda corto. En la práctica, participan en varias decisiones celulares que afectan al metabolismo, la supervivencia y la comunicación entre células.

  • Oxidación de ácidos grasos: convierten parte de las grasas en moléculas que pueden alimentar la producción de ATP.
  • Regulación del calcio: ayudan a controlar el calcio dentro de la célula, una señal esencial para la contracción muscular y la comunicación neuronal.
  • Apoptosis: intervienen en la muerte celular programada mediante la liberación de proteínas como el citocromo c.
  • Producción de calor: en tejidos especializados pueden desacoplar la producción de ATP y liberar energía en forma de calor.
  • Metabolismo celular: contribuyen a la síntesis y transformación de aminoácidos, lípidos y otras moléculas.

También generan especies reactivas de oxígeno, conocidas como ROS. Estas moléculas no son siempre perjudiciales: en cantidades controladas participan en señales celulares, pero un exceso puede dañar proteínas, membranas y ADN. La clave está en el equilibrio entre producción y control de la oxidación.

Qué relación tienen con los genes y el ADN

Las mitocondrias son singulares porque contienen su propio material genético. El genoma mitocondrial humano tiene aproximadamente 16.569 pares de bases y 37 genes: 13 codifican proteínas de la cadena respiratoria, mientras que los demás producen ARN necesarios para fabricar esas proteínas. Estos datos están descritos en revisiones biomédicas y en recursos del NIH y de la Biblioteca Nacional de Medicina.

Sin embargo, la mayoría de las proteínas mitocondriales están codificadas por genes del núcleo celular. Es decir, la mitocondria funciona gracias a la cooperación de dos genomas, el nuclear y el mitocondrial. Esta dependencia explica por qué una variante en un gen nuclear también puede causar una enfermedad mitocondrial.

Herencia materna y heteroplasmia

En la mayoría de los casos, el ADN mitocondrial se transmite a través del óvulo, por lo que las variantes mitocondriales suelen seguir un patrón de herencia materna. No es una regla aplicable a todas las alteraciones relacionadas con la función mitocondrial, porque los genes nucleares pueden heredarse de ambos progenitores.

Además, una misma célula puede contener copias normales y alteradas de ADN mitocondrial. Esta mezcla se llama heteroplasmia. Cuando la proporción de copias alteradas supera cierto umbral, el tejido puede dejar de producir energía con normalidad. Ese umbral no es idéntico en todos los órganos, por eso dos personas con una variante parecida pueden presentar síntomas muy diferentes.

Qué ocurre cuando las mitocondrias funcionan mal

Las enfermedades mitocondriales son un grupo amplio de trastornos genéticos y metabólicos. Pueden afectar a un solo órgano o a varios sistemas al mismo tiempo, especialmente aquellos que consumen mucha energía, como el cerebro, los músculos, el corazón, los ojos y el oído.

Algunos ejemplos son la neuropatía óptica hereditaria de Leber, que puede dañar la visión, y los síndromes MELAS o MERRF, que combinan manifestaciones neurológicas y musculares. La fatiga aislada no basta para diagnosticar una enfermedad mitocondrial, ya que también aparece en muchas situaciones comunes.

El estudio médico puede incluir historia familiar, exploración neurológica y muscular, análisis metabólicos, pruebas de imagen, biopsia en casos seleccionados y estudios genéticos. Un resultado genético debe interpretarse con el cuadro clínico y, cuando es necesario, con pruebas adicionales. Detectar una variante no significa automáticamente que explique todos los síntomas.

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Lo que sí y lo que no se puede concluir

Encontrar una alteración mitocondrial no permite predecir siempre la gravedad de la enfermedad. Influyen la proporción de ADN alterado, el tejido donde se acumula, la edad, otros genes y factores ambientales. Por eso desconfío de las pruebas comerciales que prometen medir la “salud mitocondrial” con un único marcador o convertir una cifra aislada en un diagnóstico.

El ejercicio adaptado, el descanso suficiente y una alimentación equilibrada favorecen la salud metabólica general, pero no sustituyen el tratamiento de una enfermedad mitocondrial confirmada. Los suplementos antioxidantes o las dietas muy restrictivas solo deberían utilizarse con supervisión sanitaria, porque más antioxidantes no siempre significa más salud.

La forma más útil de entenderlas

Yo las imagino como centros de transformación y decisión, no como simples baterías. Reciben productos del metabolismo, fabrican ATP, regulan señales químicas y pueden participar en la eliminación de una célula dañada.

La respuesta breve es esta: las mitocondrias son orgánulos que convierten la energía de los nutrientes en una forma utilizable por la célula y que, al mismo tiempo, coordinan procesos esenciales de la biología molecular. Entender esa doble función ayuda a interpretar mejor la genética, las enfermedades hereditarias y los límites de muchas promesas sobre “activar” o “reparar” las mitocondrias.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulta a un experto.

Preguntas frecuentes

La glucosa se transforma primero en piruvato mediante la glucólisis. Después, el ciclo de Krebs y la cadena respiratoria generan un gradiente de protones que impulsa la ATP sintasa. El oxígeno actúa como receptor final de electrones y se forma agua.

Participan en la oxidación de ácidos grasos, la regulación del calcio y la apoptosis o muerte celular programada. También intervienen en la producción de calor y en el metabolismo de aminoácidos, lípidos y otras moléculas.

Las mitocondrias contienen un pequeño genoma propio de aproximadamente 16.569 pares de bases y 37 genes, pero la mayoría de sus proteínas dependen del ADN nuclear. El ADN mitocondrial suele transmitirse por vía materna, mientras que las variantes en genes nucleares pueden heredarse de ambos progenitores.

El estudio puede incluir la historia familiar, una exploración neurológica y muscular, análisis metabólicos, pruebas de imagen, estudios genéticos y, en casos seleccionados, una biopsia. La fatiga aislada no basta para diagnosticarla, y una variante genética debe interpretarse junto con el cuadro clínico y otras pruebas.

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Ismael Gracia

Ismael Gracia

Me llamo Ismael Gracia y tengo 15 años de experiencia en el campo de la genética, la medicina personalizada y la bioética. Mi interés por estos temas comenzó en mis años de formación, cuando descubrí el potencial transformador de la genética en la salud y el bienestar humano. Me apasiona desentrañar los complejos dilemas éticos que surgen en la intersección de la ciencia y la vida cotidiana, y disfruto explicando conceptos que pueden parecer difíciles de entender. A lo largo de mi carrera, he trabajado en la creación de contenido que busca hacer accesible y comprensible la información sobre avances científicos y médicos. Me enfoco en verificar fuentes, comparar información y seguir las tendencias actuales para ofrecer a los lectores un conocimiento claro y actualizado. Mi objetivo es proporcionar información útil y precisa que ayude a las personas a navegar por los desafíos y oportunidades que presenta la genética en la medicina moderna.

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